
Yo soy Milo, el papá de Misu.
En esta casa soy el encargado de arreglar cosas… o al menos de intentarlo.
A veces pierdo las llaves, las gafas o el móvil, pero casi siempre encuentro la manera de hacer reír a Misu,
incluso en los días en los que está más calladita.
También hago chistes bastante malos.
A mí me parecen buenísimos.
A Misu… no tanto.
Me gustan las meriendas tranquilas, las tardes de manta y las noches de cuentos antes de dormir.
Intento recordarle a Misu que no hace falta tener prisa para que las cosas salgan bien.
Aunque a veces parezca despistado, siempre estoy pendiente de los míos.
Mi frase favorita es:
“Poquito a poco, todo sale.”
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